
Con motivo del 30 aniversario de La Chistera Restaurante, desarrollamos una identidad conmemorativa que no solo celebra una trayectoria, sino que sintetiza su esencia: gastronomía y espectáculo como una misma experiencia.
El punto de partida conceptual surge de la inspiración en Arcimboldo, reinterpretando su lenguaje simbólico para construir una composición donde los elementos gastronómicos dialogan con el universo del ilusionismo y el juego. Como en las obras del artista manierista, la forma se construye a partir de fragmentos con significado propio: ingredientes, utensilios y referencias culinarias se integran orgánicamente con símbolos del naipe —corazones, picas, tréboles y diamantes— evocando el carácter escénico y lúdico del restaurante.
La marca evoluciona desde su identidad original hacia una versión más expresiva y narrativa. La chistera deja de ser solo un icono para convertirse en contenedor simbólico: de ella emergen sabores, formas y metáforas visuales que refuerzan la idea de que cada plato es un acto de magia.

El sistema gráfico se articula en torno a tres ejes:
Memoria: respeto tipográfico y continuidad con la identidad histórica.
Celebración: el número 30 adquiere protagonismo formal, integrándose con el emblema conmemorativo.
Concepto: “Del sabor del espectáculo”, una declaración que define el posicionamiento diferencial del restaurante.
El resultado es una identidad elegante, icónica y con fuerte carga conceptual, capaz de funcionar tanto en soportes institucionales como en aplicaciones promocionales del aniversario. Una marca que no solo conmemora 30 años de historia, sino que proyecta con claridad aquello que siempre ha definido a La Chistera: convertir la gastronomía en espectáculo.

